Hablaremos ahora brevemente de la historia de Santander. Si deseas saber esto y mucho más sobre nuestra ciudad, consulta los Free Tours en Santader y horarios. Actualmente se piensa que el origen primitivo de la ciudad se encuentra en el Portus Victoriae Iuliobrigensium. Esto es, en el año 26 a.C. el emperador Augusto decidió crear un puerto llamado de la Victoria “Portus Victoriae” con motivo de la victoria romana en las Guerras Cántabras.
Sin embargo, no conocemos con certeza qué pudo suceder con la ciudad después de la caída del Imperio Romano.
Sí sabemos que, con la llegada de los musulmanes a la península ibérica, hubo un gran número de población cristiana que se fue progresivamente refugiando en dirección norte huyendo, lo que conllevó un aumento importante de la población en la zona. Se inicia entonces un periodo de creación de monasterios y reliquias, acompañadas de la cultura y arte visigóticos. Por estas razones, se dice que Santander, propiamente como ciudad, surgiría en el siglo VIII aproximadamente.
Entre estas reliquias que decimos, llegaron a la ciudad los restos de los santos Emeterio y Celedonio. Estas reliquias fueron colocadas inicialmente en unas ruinas de unas antiguas termas romanas, lugar en el que se creó una primitiva iglesia, que fue una de las varias que darían lugar posteriormente a la Catedral. Y estos eventos son también importantes, ya que darían nombre a la ciudad.
Efectivamente, en el periodo de persecuciones de cristianos que existió en el Imperio Romano, se formó la leyenda que decía que las cabezas de ambos mártires llegaron a nuestra bahía en una barca. El nombre sería, por tanto, una derivada del nombre Sancti Emeterii, que pasó a Sant Emeter y después a Santander. Ambos santos son hoy en día los patronos de la ciudad, y aparecen asimismo en el escudo.
Destacó en este tiempo la gran importancia que tuvieron los astilleros en la ciudad. Por ejemplo, aquí fueron construidos los barcos utilizados para la toma de Sevilla a los musulmanes en el año 1248. El almirante Bonifaz cortó con la proa de sus barcos las cadenas que cruzaban el Guadalquivir a la altura de la Torre del Oro, razón por la que la Torre del Oro está representada en el escudo de Santander.
En el siglo XIII la población era aproximadamente de 2000 personas, pasando a unos 6000 ya en el siglo XV, lo que era un número significativo para esa época. Desgraciadamente la población se redujo de manera significativa por una gran crisis de peste que llegó procedente de un barco de Flandes. Tras sufrir varias epidemias más en las siguientes décadas, la población no consiguió llegar a cifras similares hasta 200 años más tarde. Además de las epidemias, la ciudad entró en decadencia por la desviación de comercio hacia el puerto de Bilbao, lo que hizo perder peso al de Santander.
Si damos un salto hasta el año 1753, podemos decir que en el mismo se inaugura el Camino de Reinosa, que sería una importante vía de conexión de Santander con el interior de la península, lo cual posibilitó el comercio de lanas y harinas castellanas, a lo que se sumó que en el año 1765 se le permitió a la ciudad de Santander el comercio con América.
En el año 1754 se crea la diócesis de Santander y en 1755 se le da título de ciudad. Ya en el 1801 se delimita la Provincia Marítima de Santander, lo cual empieza a darle mayor preponderancia sobre el resto de la región.
Llegamos ya al siglo XIX. El evento más destacable de principio de siglo es, lógicamente, la invasión napoleónica, así como más epidemias y la independencia de los territorios americanos. Sin embargo, la ciudad consiguió continuar su crecimiento gracias al comercio, existiendo por ejemplo distintas empresas navieras con conexiones con Londres, Liverpool, Nantes, Bayona, así como las tradicionales a América y otras partes de la península.
En 1893 tuvo lugar la explosión del barco Cabo Machichaco en los muelles de la ciudad, y en ella perdieron la vida 590 personas y hubo 2000 heridos, lo que ha sido probablemente el suceso más negro en la historia de la ciudad. Era este barco un vapor vizcaíno que tenía a bordo 51 toneladas de dinamita.
En los últimos años del siglo XIX, Santander gana peso como destino turístico, al aumentar la fama de los baños de ola entre la aristocracia y alta burguesía. En el año 1861, la reina Isabel II pasó sus vacaciones de verano en las playas de El Sardinero. Y, después de ella lo hicieron también Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia. Por este motivo, ya en el 1908, la ciudad decidió regalarle al rey los terrenos ubicados en la península de la Magdalena, ubicación que se utilizó para la construcción de un palacio. Toda este área, localizada al final del paseo marítimo, fue teniendo gran auge con el paso de los años, al edificarse también el Gran Casino, el Hotel Real o el Hipódromo de Bellavista.
Durante los años de la Guerra Civil, la ciudad fue tomada en septiembre de 1937. Algunos años más tarde, en el 1941, tuvo lugar un gran incendio que destruyó la mayor parte de la zona antigua de la ciudad, provocado por un huracán de viento. Se reconstruyó esa zona de acuerdo a las directrices de esa época, en una fusión de racionalismo con tradicionalismo.
Durante los años sesenta ganó mucha importancia el sector industrial. En el año 1983 se creó la comunidad autónoma de Cantabria, que tendría desde entonces Santander como capital.
Hoy en día, la población de Santander es de 170.000 habitantes aproximadamente.